Sebastián Aguirre | 18:05

Cuando tus sueños se hacen realidad - Y tú, ¿por qué no lo intentas?

Los psicólogos aseguran que el primer paso para lograr algo es proponérselo.

Piensa en lo que sueñas y en el primer paso que debes dar para lograrlo, porque "si te ilusionas con un proyecto, un deseo, algo que llene tu vida...hallarás la fuerza que te llevará a encontrar los escalones que suban a ese piso superior, ese anhelo", dice Ferrán Martínez Gómez, psicólogo de ISEP Clínic. Esa meta actúa como un cohete que motiva a quien trata de conseguirla. Al menos cuando son realistas. Si tus aspiraciones son difíciles o poco precisas se producirá el efecto contrario y te llenarás de "frustración, malestar, inseguridad y obsesión por la no consecución de ese deseo”.Para que no suceda así, Martínez Gómez lanza la siguiente pista: "Es importante desgajar ese proyecto en otros más pequeños que puedas manejar y superar. Eso te ayudará a creer en ti, en tus posibilidades de éxito y a ir subiendo el listón hasta objetivos mayores que te permitan alcanzar tu gran ilusión".

YA LO HE LOGRADO, AHORA ¿QUÉ? El camino no es fácil, sobre todo porque "la cultura de la perseverancia está desterrándose, con lo cual ya no se valoran la paciencia y la constancia, cualidades que ayudan a alcanzar grandes ilusiones", añade Ferrán. Pero todo compensa. Para mantener el ímpetu "hemos de estar bien con nosotros mismos y para ello hay que establecer metas intermedias, sueños a corto plazo. Una cena, una fiesta, un concierto, comprarte ese traje que te gusta...puede ser positivo y más si lo planteas como premios a ese esfuerzo".
Es un buen truco también para superar esa especie de vacío que queda muchas veces tras conseguir lo tan ansiado. "Tenemos que entender la vida como un árbol que da muchos frutos y cada uno es una ilusión. Tener muchos pequeños sueños y varios mayores evitará caer en el vacío de la consecución de esa gran meta".

En caso contrario, tras lograr lo que tanto deseábamos, no quedará nada por lo que luchar. Eso puede llevar a una enorme desilusión, por eso hay que plantar “sueños flexibles, que crezcan, cambien”. La consecuencia es crecer y desarrollarnos como personas. ¿Qué más se puede pedir?

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