Sebastián Aguirre | 22:45

Como cuesta superar un día

Me está costando bastante pasar estos días. Volvió la nostalgia. Me supera por goleada. Vuelvo y revuelvo y sólo pienso en ello, en todo lo que pasó. Siento que todo lo que hice fue en vano. 
En el mes de enero pasé por tres empleos distintos. Aún no me decido, que es lo que quiero hacer, que me gusta y el tiempo sigue pasando y las posibilidades están a la marchanta. Dice el dicho, que las oportunidades no se pierdenn, si nosotros las dejamos pasar viene otro y efectivamente las aprovecha. Se me hace difícil, duro, inexplicable.
El blog superó las 10.000 visitas! Gracias. Es todo un mérito, quiere decir que más de 10.000 personas entraron alguna vez. Y eso no es poco, sobre todo tratándose de un blog amateur que escribo esporádicamente, si bien siempre tuve el sueño y algún día espero lograrlo de convertirlo en profesional.
En mi post por la llegada del año 2012 hice mención de varias cosas que quería. Algunas se están dando, otras debo seguir luchando hasta alcanzarlas. Me encuentro un poco a la deriva por estos días, donde por más que grite parece que nadie va a escuchar.
Hoy leía un artículo que me hizo reflexionar, lo encontré en la fuente de todo conocimiento(Taringa!). La idea inicial del sitio era esa, compartir conocimiento. Después se desvirtuó un poco y pasó a compartirse cualquier cosa, incluida la piratería en todas sus facetas.
El texto se titula "Compartiendo Galletitas" 
Una chica estaba aguardando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete con galletitas. 
Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Asiento de por medio, se ubicó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletitas. Cuando ella tomó la primera, el hombre también tomó una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. 

Apenas pensó: "¡Qué descarado; si yo estuviera más dispuesta, hasta le daría un golpe para que nunca más se le olvide!". Cada vez que ella tomaba una galletita, el hombre también tomaba una. Aquello la indignaba tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar. 
Cuando quedaba apenas una galletita, pensó: "qué hará ahora este abusador?". 
Entonces, el hombre dividió la última galletita y dejó una mitad para ella. Ah! No! Aquello le pareció demasiado! ¡Se puso a bufar de la rabia! Cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sector del embarque. 
Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletitas....intacto, cerradito. ¡Sintió tanta vergüenza!. Sólo entonces percibió lo equivocada que estaba. 
¡Había olvidado que sus galletitas estaban guardadas dentro desu bolso! 
El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado. Y ya no había más tiempo ni posibilidades para explicar o pedir disculpas. 
Pero sí para razonar: ¿Cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor? ¿Cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas? 
Y recordó que existen cosas en la vida que no se recuperan: 
1- Una piedra, después de haber sido lanzada; 
2- Una palabra, después de haber sido dicha; 
3- Una oportunidad, después de haberla perdido; 
4- El tiempo, después de haber pasado; 
5- Un amor después de haberlo perdido.


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Sebastián Aguirre
Quien escribe este Blog
www.elguacho.com.ar
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